Adiós Habitica, hola Trello [Parte 1]

Antedecentes

En cuanto di de bruces con la vida laboral, me di cuenta de que mi pésima capacidad organizativa durante mis años de estudiante no iba a ser suficiente para afrontar el ritmo de entrada de trabajo, sin caer en el caos o el olvido.

Mi primera reacción, como la de tantos otros en mi situación, fue optar por la solución de apuntar todo en una libreta. Ese método es muy cómodo, pues la libreta puedes llevártela a donde quieras, y “efectivo”, si sabes manejarla.

Pero yo no sé.

Y para darme cuenta de esto tuve que verme, a dos meses de haber comenzado mi “nueva vida”, con 3 libretas empezadas, con apuntes no solo al principio, sino en hojas sueltas. La libreta que en un principio iba a identificar claramente mi cambio de mentalidad, se convierte en un mejunje de datos sin pies ni cabeza, repetidos caóticos y, finalmente, olvidados.

Algo tenía que cambiar.

Casos de (no) éxito

Las personas tendemos en mantenernos en nuestra zona de confort. Yo llevo muchos años lanzando pequeños proyectos personales y hacía el seguimiento de cada uno en su propio Tumblr (en caso de ser algo general), o en su repositorio de Git (si era simplemente programación). En aquel momento, lo único que podía funcionar como lista de tareas, y que entraba dentro de esta zona era Google Keep.

Google Keep permite, de una forma simple y rápida, añadir post-its, reorganizarlos y eliminarlos. Estos pueden ser imágenes, listas, textos planos, audios o enlaces. Suficiente para lo que necesitaba, y más digital que mi ya malparada libreta. Además Google Keep permitía categorizar las tareas por colores. Los colores son bonitos, los colores son cómodos, y los colores te ayudan a organizarte (Hasta que te olvidas de ponerles colores a las cosas, claro).

La época de Google Keep terminó tan rápido como llegó. El no tener una cuenta de Google profesional, hacía que tuviese que acabase mezclando sin querer lo profesional y lo personal. Así que me lancé a probar a un gran conocido, Evernote.

Cambiar continuamente de herramienta de gestión de tareas, aunque entretenido, hace que nunca llegues a querer del todo a ninguna.

Aunque Evernote ya lo había utilizado anteriormente, sin ningún éxito, esta vez tampoco consiguió engancharme. Era como un Keep con unas cuantas funciones más, pero yo empezaba a necesitar algo un poco más orientado al mundo (mi mundo) profesional. Y tal como llegué a Evernote, salté a otro famoso nombre: Wunderlist.

Wunderlist es uno de los actores más importantes en el mundo de la gestión de proyectos para equipos, su carácter colaborativo y su facilidad para gestionar a diferentes miembros por parte de un superior hacen de él una plataforma idónea para trabajar todos juntos, y no dejarse nada en el tintero. Una plataforma fantástica para equipos. Pero en mi departamento no cuajó. No había equipo. Así que empecé a organizarme aquí pero arrastrando el desamor de un cachorro que ha cambiado demasiadas veces de hogar como para recordar a qué dueño quiere más, si es que quiere a alguno.

Y entonces descubrí HabitRPG.

Habitica (a.k.a. HabitRPG): gamificando las tareas

En una de las decenas de publicaciones tituladas “Top 1.000 task managers you should check before you die” mencionaban un joven proyecto llamado HabitRPG, que ofrecía un método organizativo emulando a un juego de rol, ofreciéndote recompensas, un sistema de niveles, luchas contra monstruos y clanes.

Sonaba perfecto.

Vista general de Habitica.

Al empezar a utilizar HabitRPG (más tarde rebautizado como Habitica), lo primero que llama la atención es lo intuitivo de la interfaz. En la parte superior hay un menú desplegable a la izquierda y los “recursos” disponibles a la derecha. Debajo tu panel de personaje, y el resto de la pantalla lo ocupan cuatro columnas predefinidas:

  • Hábitos: Destinada a los hábitos (buenos o malos) a los que quieres prestar atención. ¿Tienes que comer más fruta? Apúntalo. ¿Deberías utilizar las escaleras en lugar del ascensor? Ahí tienes otra.
    Al añadir el hábito debes indicar si es positivo o negativo, y cada vez que lo cumplas (o incumplas), deberás pulsar el “+” o “-” que aparece a su lado. Los hábitos positivos te dan experiencia, los negativos te restan vida.
    A nivel profesional, al apartado de hábitos apenas le di uso, a menos que pongas como positivo “Ir a trabajar”, y como negativo “Procrastinar”, no se me ocurre demasiado. Tenía, eso sí, hábitos como “comer una pieza de fruta”, “beber un vaso de agua” o “utilizar el ascensor”. Pero más orientado al bienestar físico.
  • Tareas diarias: Así como a los hábitos no llegué a encontrarles un uso profesional, las tareas diarias son muy útiles para recordar tareas repetitivas.
    Los elementos en esta columna se renuevan automáticamente al final del día, y son muy cómodos para no olvidar las acciones que debes realizar cada día.
    Por ejemplo, renviar una newsletter diaria a otro compañero de trabajo, actualizar la intranet de la empresa, publicar una noticia en las RRSS de la marca…
    Las tareas diarias, como en el caso de los hábitos, otorgan experiencia al realizarlas. Sin embargo, si al acabar el día has dejado alguna tarea sin hacer, no sólo te hará daño a ti, sino que también se lo hará al resto de tus compañeros. Fomentando de este modo el apoyo entre miembros de un mismo clan.
  • Tareas pendientes: Aquí está realmente el grueso de Habitica. Permitiéndote crear tareas con todas las etiquetas que quieras (creadas previamente), añadirle notas, crear un checklist…
    Una vez creadas, puedes reorganizarlas a tu gusto, y priorizar a placer.
    Estas tareas “envejecen”, y van pasando del amarillo original a rojo, día tras día, por lo que de un vistazo puedes tener una idea global de qué tareas llevan más tiempo a la espera.

La cuarta y última columna es la parte más game de toda esta gamificación, te permite comprar piezas de equipamiento para tu personaje, pociones para recuperar vida si estás al borde de la muerte…

Pros y contras

Habitica es un gran primer paso para meterse en el mundillo de gestionar tus tareas, la emoción de subir de niveles y tener que cumplir tus tareas diarias para mantenerte con vida hacen que te acostumbres a entrar a diario, y a ir utilizándolo.

Pero donde reside su bondad también lo hacen sus debilidades. Habitica sigue siendo una plataforma simple para gestionar tus tareas, y deberás crear tu propio orden interno, bien con categorías o subiendo y bajando las tareas a mano algo que, a la larga, acaba siendo engorroso. Y por eso tuve que cambiar.

En la segunda parte hablaré de Trello, de IFTTT, de Outlook y de ir a cursos y no enterarse de demasiado.

 

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